La aprobación de un impuesto a las energéticas o la prolongación del gravamen en vigor se complica aún más. Junts anuncia que no asistirá a la reunión que ha convocado el Ministerio de Hacienda esta tarde para intentar llegar a un acuerdo con los socios que convalidaron la reforma fiscal el pasado mes de noviembre. Alrededor de la mesa se sentarán únicamente, por tanto, los partidos de la izquierda que secundaron el proyecto de ley impositivo, pero no Junts y PNV, cuyos votos son decisivos.
Hacienda ha invitado a la reunión, que se celebrará en el Congreso de los Diputados, a todos los socios de investidura y de reforma fiscal. De Junts a Podemos, pasando por Sumar, ERC, Bildu, BNG o PNV. Pero los partidos conservadores han decidido plantar al Gobierno y, por tanto, complican los planes para alumbrar antes de fin de año un acuerdo.
Junts ha dejado claro que no aceptará un impuesto que pueda poner en riesgo inversiones de las grandes empresas afectadas en Catalunya, especialmente de Repsol en el puerto de Tarragona. El partido catalán ya logró que Hacienda eliminara la figura de la reforma fiscal que pactaron hace un mes y ahora sigue ejerciendo la presión para que los planes del Gobierno caigan definitivamente en saco roto.
Junts ha endurecido sus posiciones en materia política y económica en los últimos días. El lunes, Carles Puigdemont, anunció una iniciativa para que Pedro Sánchez se someta a una cuestión de confianza y por la tarde llegó a un acuerdo con el PP, motivado por la ausencia de un diputado socialista, Juan Antonio Lorenzo, para aprobar una enmienda que suprimiría el impuesto de generación eléctrica. El movimiento, que fue apoyado también por PNV, ERC y Vox, ha forzado al Gobierno a mantener en suspenso la convocatoria de la comisión de Transición Ecológica, donde se iba a debatir dicha ley. El agujero para la Agencia Tributaria sería de unos 1.500 millones al año.
El PNV ya anunció ayer que no asistiría a la reunión de esta tarde convocada por Hacienda. Hoy, el portavoz del grupo vasco, Aitor Esteban, ha calificado el encuentro como “paripé” y ha afirmado que su formación no apoyará un impuesto que podría poner en juego “muchos puestos de trabajo” en Euskadi.
El PNV ha calificado el encuentro sobre el impuesto como “paripé”
La reunión de hoy fue pactada en la semana de la reforma fiscal con Podemos. Ese lunes Hacienda acordó primero con ERC, Bildu y BNG prorrogar el impuesto a las energéticas. Así pudo salvar la ponencia de la reforma fiscal de su debate en comisión. Esa misma noche, de madrugada, el ministerio de María Jesús Montero publicó un comunicado inédito en el que mantenía su compromiso, pactado previamente con Junts, para no gravar las inversiones que se comprometan con la descarbonización. Tres días más tarde, el PSOE pactó con la formación de Ione Belarra, cuyos votos son necesarios también para cualquier iniciativa, impulsar una nueva proposición de ley que contenga un impuesto a las empresas energéticas. Pero en este momento del año aprobar una proposición de ley en las Cortes Generales es inviable. Por ello, en el mismo acuerdo se reflejó que “si no se consiguiera ese consenso antes del 31 de diciembre, el Gobierno aprobará un real decreto-ley con la prórroga del gravamen a las empresas energéticas para el año 2025”. Los números, a veinte días para que finalice el año, no dan para aprobar un nuevo impuesto o mantener la figura fiscal en vigor.